Por qué pedimos perdón por llorar

Después de llorar siempre me siento mucho mejor. Liberado. Nuevo. El llanto me parece un invento tan prodigioso como la risa, una válvula inmejorable para desahogarnos. Pero lloro poco, seguramente menos de lo que debería. Intentamos resistir, no nos rendimos fácilmente, oponemos resistencia. El otro día lloraba ante mi psicóloga y me di cuenta de que le pedía perdón cada vez. Perdón por qué? Si es su trabajo, si estamos allí precisamente para que estas cosas ocurran. Ni así. No

Educar con humor