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Prólogo
Bebé y Compañía
Bienvenidos. En el mundo hay 6.000 millones de personas, pero cada criatura
que nace es la más importante del mundo. Menuda casualidad. Bebé
y Compañía es una historia con tres protagonistas (ella,
él y el Bebé) que reproduce paso a paso esta aventura tan
única y al mismo tiempo tan universal.
El argumento es muy simple: ella y él lo meditan, ella y él
lo hacen, ella y él esperan, ella y él desesperan, ella
tiene el Bebé (él se lo mira) y el Bebé cambia por
completo las vidas de ella y él. Además de los tres personajes
principales, en el libro aparecen un montón de actores secundarios
incorporados por exigencias del guión. Artistas veteranos como
los padres y los suegros, invitados a bordar el papel de abuelos. Extras
de lujo como el ginecólogo o el pediatra. Y figurantes como los
vecinos, el farmacéutico, los otros papás y mamás
o los amigos-sin-hijos-ni-ganas, que completan la compañía
artística liderada por el Bebé. Ella y él necesitan
paciencia, suerte, salud, dinero, amor, dedicación y mucho sentido
común para sobrevivir a la llegada del Bebé. Pero también
sentido del humor.
Es la mejor terapia para disfrutar de la gran comedia del embarazo, el
parto y la vida familiar. Antes de poder gestar este libro de humor, tuve
que tener el humor de gestar dos hijos. En eso su madre fue de una gran
ayuda: no sé si habría superado el peso de dos embarazos
sin ella. Sin hijos habría tenido más tiempo y tranquilidad
para escribir el libro, pero no habría sabido qué decir.
Sólo por este motivo, mis hijos ya merecerían la mitad de
los derechos de autor.
La otra mitad no se la merecen, aunque se la dilaparán de todos
modos. Los conozco como si los hubiese parido. Aunque no haya sido así.
Soy solamente el padre de las criaturas. Me convertía esta causa
con nocturnidad (en este tema en casa somos muy tradicionales) pero sin
alevosía: nos habíamos puesto de acuerdo. Por eso habíamos
quedado allí, a aquella hora, desnudos de aquel modo. Sí,
yo también he llorado en el taburete del baño al ver la
marca rosa del Predictor. He hablado con una barriga, con voz cursi y
temblorosa. He mentido al ginecólogo, simulando haber adivinado
dónde estaban los pulmones en la borrosa ecografía. He excedido
el crédito de la tarjeta en Prénatal. He gritado histérico
al oír que ella había roto aguas y he conducido el coche
temblando de pánico. He vuelto a mentir diciéndole a ella
que lo estaba haciendo muy bien, lo de respirar y empujar, sin tener la
más remota idea de cómo había que respirar y empujar.
Me he alegrado de no desmayarme, menuda vergüenza tenerlo que explicar.
He vuelto a llorar ante el cristal del escaparate donde exponían
por primera vez a mis hijos.
He sufrido cuando las visitas los cogían en brazos. He tenido miedo
de que el agua de la bañera estuviese demasiado fría, o
quemase, o de que el bebé resbalara y se ahogase. He tenido la
tentación de tirarlos por la ventana la tercera noche de cólicos,
pero la he resistido. He aumentado en un 200 por ciento los beneficios
anuales de Fotoprix el primer mes de paternidad. Y he lamentado que la
gente no nos aplaudiese, en plena calle, al sacarlos de paseo por primera
vez. He llevado fotos de ellos en la cartera, y he obligado a mis compañeros
de trabajo a decir que eran tan guapos como yo. Y hablo siempre de mis
hijos, mucho más de lo que mis amigos desearían pero mucho
menos de lo que me apetece. Ya lo veis: no sólo soy un papá,
soy un auténtico papanatas. Bebé y Compañía
es una historia basada en hechos reales, pero poco autobiográfica.
Me considero un poco como él, pero no soy él. Ella, o él,
podrías ser tú. Y el Bebé podría muy bien
ser el tuyo.
La intención es que cualquier parecido entre el libro y la realidad
de cualquier padre, madre o candidato a serlo esté llena de coincidencias.
A los que estáis aquí con ganas de ser los protagonistas
de la historia os deseo justamente lo que ya tenéis o tendréis:
lo mejor del mundo. Un día de estos quedamos y lo comentamos. Y
ahora os dejo con Ella y él, que están a punto de tomar
una decisión que cambiará sus vidas.
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